Vanessa Pérez

Vanessa Pérez

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Estudié Administración de Empresas en la Universidad de Caracas y, más tarde, trabajé para una empresa multinacional de cosmética (L'Oreal). Era más que un trabajo; era vivir para el marketing, en todo el sentido de la palabra, pero trabajaba entre diez y doce horas al día y no tenía tiempo para mí. En 2001 decidí mudarme a España para especializarme en marketing, pero sabía que quería ser mi propia jefa. Abrí una franquicia, pero no funcionó, así que regresé a un trabajo convencional. Después de tener a mi primer hijo, me di cuenta de que no quería seguir dependiendo de las decisiones de los demás; quería disfrutar de la vida con mi familia, sin que hubiera limitaciones para lo que podía ganar. En el ordenador todavía tengo una carpeta llamada "proyectos" que contiene diferentes planes de acción para abrir un negocio, aunque no pude hacer ninguno realidad porque mi cuenta bancaria estaba prácticamente vacía.

Durante varios meses pensé en abrir un negocio, a la vez que asistía a diferentes cursos y reflexionaba sobre qué podía hacer. No soy el tipo de persona que espera a que las cosas pasen. Me gusta vivir la vida a tope. La primera vez que oí hablar de Nu Skin fue por boca de una amiga que me recomendó el negocio, pero yo ya había trabajado en el negocio de la cosmética durante siete años y me apetecía mucho cambiar de sector.

Volví a oír hablar de Nu Skin tres meses más tarde. Esta vez fue una amiga a la que llevaba unos cuantos meses sin ver y, cuando lo hice, me quedé alucinada. La vi tan mejorada, que le pregunté qué había estado utilizando en la cara. Me habló de un aparato, así que no vacilé en utilizar la tarjeta de crédito para comprarme uno. Cuando llegó la caja, no tenía ni idea de qué hacer, así que quedé otra vez con ella; el resto fue cosa de Cecilia Molina y Paz San Román.

Si les pidiéramos a mis amigos que me describieran, probablemente dirían que soy una soñadora. Mi vida actual es la vida con la que soñaba hace alrededor de siete años, ya que ahora decido cómo y cuándo hacer las cosas. Soñaba con viajar, y ahora viajo todos los meses gracias a Nu Skin, ya sea por placer o por negocios. Me encanta volar. Ah, un consejo: pedid siempre el asiento del medio, y así tendréis siempre dos posibles clientes con los que hablar. Mi sueño era tener tiempo: tiempo para ver crecer a mis hijos y tiempo para disfrutar de la compañía de mis padres. Hace poco publiqué esto: "El sábado me tomé un momento para reflexionar y sentirme agradecida por todo lo que he conseguido. Recuerdo cómo, no hace tantos años, deseaba tener más. Si tuviera que elegir, me gustaría quedarme así para siempre".

Antes jugaba al rugby; siempre me han gustado los deportes de equipo, y esa es una de mis grandes motivaciones: ayudar a cada jugador a aprovechar al máximo su talento, porque todos tenemos algún don para algo. En España hemos crecido gracias al trabajo en equipo. Me encanta ver cómo los líderes españoles viven el tipo de vida que nos dijeron que podíamos vivir. Cada día es un nuevo reto. Cada cliente potencial tiene una historia y, gracias a Nu Skin, he conocido a un montón de gente en los últimos años, y muchos de ellos se han convertido en amigos especiales. A decir verdad, es como si los que hemos decidido convertir este negocio en un estilo de vida tuviésemos un gen especial. Incluso ahora me pregunto si el Dr. Chang no lo habrá sabido todo este tiempo.

Mi experiencia más inolvidable fue menos de seis meses después de incorporarme al negocio. Todavía no estaba segura de lo que estaba haciendo, pero asistí a la convención de Utah con Cecilia Molina Borja. Solía pensar en Nu Skin como en un danés y un sueco diciéndonos cosas. Pero cuando llegué allí y vi a 16 000 distribuidores, se me saltaron las lágrimas al escuchar sus historias de éxito. Escuché agradecimientos por lo que hacemos en Malawi y en otros países en los que cambiamos las cosas. Y nunca lo olvidaré... Nunca.

La cifra clave para mí es 3000. Si no entiendes eso, es que no estás implicado al cien por cien en el negocio. Me gusta dividir mi trabajo en periodos de seis meses, y los viajes del éxito son siempre una prioridad, aunque el éxito no siempre depende de lo mucho que trabajes. Tengo una pizarra en la que anoto la evolución de las diferentes líneas y comparo los volúmenes con los del mismo mes del año anterior, lo que demuestra si he mejorado o no. La idea es averiguar cómo tener más éxito todavía.

Me mantiene centrada. Si un mes no cumplo mis objetivos, tengo que trabajar más el siguiente para compensarlo. Tengo "mapas de sueños" por toda la casa, tablas con objetivos, listas de nombres en las que añado y quito. Todo esto me mantiene centrada en mi búsqueda de crecimiento.

He aprendido de los mejores. Me acuesto todas las noches sabiendo que he vendido un producto más; un día puede ser un brillo de labios y el siguiente, un TR90. Es importante tener una lista de clientes activa; eso te mantiene motivada. Hablo con gente en todas partes: en la calle, en el supermercado... Es habitual recomendar cosas. ¿Por qué no recomendar un producto excelente y una oportunidad de negocio extraordinaria?

Cuando empecé, lo único que quería era ganar un poco de dinero extra recomendando los productos. Me califiqué fácilmente como Ejecutiva, lo dejé y a continuación me califiqué otra vez. Fue entonces cuando encontré a una persona interesada en el negocio, a 390 kilómetros de Madrid. Unos meses más tarde, conocí a otra persona, a 624 kilómetros, y después a otra, a 600 kilómetros. Parecía una broma, teniendo en cuenta que Madrid era mi lugar de residencia. Otro problema era la falta de información. España estaba empezando y no había demasiado apoyo. Sin embargo, tuve suerte, ya que todos los pioneros estaban en Madrid, y solíamos reunirnos de vez en cuando para intentar crear algo especial a partir de lo que veíamos como una gran oportunidad. En aquel momento, estaba completamente segura de que podía hacer esto. No nací en España, no estudié aquí y no tenía contactos de mi época en la franquicia. Trabajaba en una empresa muy pequeña, y desde casa, así que no tenía ningún amigo de oficina. Pero (siempre hay un "pero") mi cara y, a continuación, mi cuerpo cambiaron con el TR90, y eso me devolvió la confianza. Empecé a crear mi propia historia con mis experiencias. Estoy implicada en este proyecto todos los días. No quiero decir que haya que salir y hablar con todo lo que se mueva, pero hay que estar conectado y buscar constantemente emprendedores, clientes satisfechos. Os prometo que esas dificultades serán motivo de risa en el futuro, al recordar lo duro que fue el comienzo y lo bien que lo pasaste después...

Este negocio se alimenta de emociones. Si te sientes bien, saca el máximo partido de ello. Si estás deprimido, contacta con otros miembros de tu equipo. Carga las pilas. Haz lo que hacen los triunfadores. Quiérete. Haz ejercicio durante una hora, medita, haz yoga, lo que sea, pero dedícate un poco de tiempo a ti mismo, demuestra lo que vales, y tu equipo te seguirá. Lidera dando ejemplo. Lee todo lo que te manda la empresa y no esperes recibir formación para todo. Fórmate tú mismo. Hay tanta información disponible que a menudo es más fácil preguntar, pero verás las cosas de forma diferente cuando te des cuenta de que TÚ eres tu negocio y de que TÚ eres responsable de tu propio éxito.

Cuando tuve a mi segundo hijo, tuve que estar de reposo casi siete meses. Estaba demasiado débil para moverme. Gracias a mi amiga Cecilia Molina, el equipo no se sintió abandonado. A menudo pensé en rendirme, pero empecé a encontrarme mejor justo antes de nacer el niño, y me fui a ver a una colega potencial a 500 kilómetros. Su proceso de calificación comenzó cuando estaba en casa con el bebé y le di mi apoyo por teléfono mientras ella obtenía el nivel de Ejecutivo. Ahí fue cuando entendí de verdad cómo podía crecer este negocio y cómo la tecnología podía hacerme la vida un poco más fácil. Ahí fue cuando continué con las reuniones y la formación, y el negocio comenzó a crecer otra vez.

Voy a todas las reuniones de la empresa. Organizamos reuniones de equipo, en persona o por Skype, y webinarios. Mantengo activas las páginas de formación de mi Facebook para estar conectada, y eso me ayuda a transmitir información al equipo.

Esta oportunidad ha cambiado mi piel y mi cuerpo y, ahora, ha cambiado mi corazón. La gente lo ve, les gusta y lo quieren para ellos. No me gusta hacer comparaciones, ya que cada persona es única. Pero trato de crear una conexión para comprender el potencial de las personas y enseñarles a utilizarlo para hablar con los demás. No me importa si alguien es mejor que yo; al contrario, intento aprender de esa persona.

En mi casa y en mi neceser no hay otras marcas que no sean Nu Skin. Esa es la mejor forma de liderar con el ejemplo. Si tu negocio no va todo lo bien que debería, pregúntate si de verdad eres un auténtico fan.

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