Nathalie Säfströmer

Nathalie Säfströmer

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Cuando miro atrás, a cómo era mi vida antes de Nu Skin, siento un nudo en el estómago. Siempre he sido una persona positiva y con energía, pero mi vida entonces estaba muy restringida. ¡Quería hacer tantas cosas! Pero no sabía cómo abordarlas. Tuve un trabajo parcial, vendiendo ropa, y otro como barista. Cuando te pagan por horas, como me pasaba a mí, estás siempre en vilo y haciendo todos los turnos que puedes. A final de mes siempre estaba preocupada: ¿me alcanzaría el dinero? Los días pasaban, y todo lo que hacía era trabajar, conducir y dormir. Me di cuenta de que aquello no era bueno para mí. Me sentía sin energía, no tenía tiempo libre y no tenía dinero para hacer las cosas que quería.


Cuando escuché hablar de la oportunidad de negocio que ofrece Nu Skin, pensé que parecía demasiado buena para ser verdad: tal vez otros podrían hacerlo, pero yo no me veía capaz. Para ser sincera, al principio no creía en Nu Skin. Más tarde, hablando con mis patrocinadores, me di cuenta de que Nu Skin podía ser una forma de salir de mi situación actual; al fin y al cabo, no tenía nada que perder. ¡Los resultados fueron increíbles!

Siempre había soñado con servir de ejemplo para los demás y cambiar para bien la vida de otras personas. Mi objetivo siempre fue ser independiente económicamente y hacer lo que quisiera y cuando quisiera. Pero, como decía, hasta entonces solo había sido un sueño; un sueño que no parecía que fuera a hacerse realidad. Y es que no era famosa, no sabía cantar ni era una deportista profesional, así que ¿cómo iba a vivir la vida que quería, siendo una simple empleada? Desde que empecé con Nu Skin he logrado mucho más de lo que me había imaginado. Nada es imposible; con Nu Skin puedo conseguir lo que quiero. Hoy, mis sueños son mis objetivos. Si no me rindo y sigo trabajando con Nu Skin, algún día alcanzaré mi objetivo, sin tener que ganar la lotería ni convertirme en una artista famosa.

Nu Skin no me ha cambiado como persona, pero sí me ha permitido ser yo misma, sin limitaciones. Ahora tengo algo que me impulsa: puedo inspirar a otras personas, puedo hacer realidad mis sueños, y eso me hace sentirme mejor que nunca. Esa parte de mí que siempre se sentía atrapada por fin ha podido salir y llegar lejos. Ver cómo cambia la vida de la gente realmente me motiva e inspira. Mi momento más memorable fue el evento EXPAND celebrado en Estocolmo. Fue allí donde mi negocio realmente despegó; supe hacia dónde me dirigía, y fue una sensación fantástica. Todavía siento la energía de ese evento. Es difícil explicar con palabras lo que viví allí. Si todavía no han participado en él, háganlo, porque merecerá la pena. Es un evento fantástico, y se aprende muchísimo.

Tengo un "tablero de sueños" en el que pongo dibujos que describen lo que quiero de la vida. Lo tengo para mantenerme centrada, para recordar por qué hago esto y no tomo el camino fácil, como hacía cuando trabajaba para otras personas. Además, tomo nota de todo lo que hago y planifico. Eso me ayuda a alcanzar los objetivos secundarios; algo sucede cuando los ves por escrito... En mi móvil y mi ordenador tengo de fondo de pantalla todos los títulos que deseo conseguir. No me pregunten cómo es que funciona, pero la realidad es que uno atrae todo aquello que tiene delante de los ojos, y eso te hace seguir. Todos los meses diseño el plan de lo que quiero conseguir para mí y mi negocio; objetivos pequeños, pero también objetivos mayores y a largo plazo.

Así es como se alcanzan. Al mirar atrás, me doy cuenta de que, más tarde o más temprano, siempre he conseguido los objetivos que pongo por escrito. Cuando los tienes por escrito, sabes a dónde te diriges, puedes recordar por qué quieres ir hacia allí y que el esfuerzo realmente merece la pena.

Uso mi tablero de sueños para mantenerme centrada en mi objetivo más importante; constantemente me siento inspirada por otros que intentan hacer que sus sueños sean realidad, y por quienes ya han tenido éxito. Recuerdo cómo era mi vida antes de Nu Skin y me doy cuenta de que no quiero volver a estar ahí; eso me motiva para continuar con energías renovadas.

Cuando comencé con Nu Skin, mi mayor problema era conseguir creer en mí misma y no hacer caso de los demás. Me sorprendí al saber cuántas personas no creían en mí o no pensaban que pudiera tener éxito. Pero decidí demostrarles que estaban equivocados. Mi confianza en Nu Skin se fortaleció cuando asistí a un evento; después de eso, me resultó más fácil ignorar a la gente negativa y tener más fe en mí misma. Si hubiera hecho caso de toda aquella negatividad, habría tirado mis sueños por la ventana. Y mis sueños valen más que eso.

Por supuesto, como cualquier otra persona, tengo días malos, en los que me pregunto si algún día lo conseguiré. Pero nunca se me ha pasado por la cabeza dejar Nu Skin. Siempre que me siento baja de ánimo hablo con mis patrocinadores, busco gente que me inspire, recuerdo mi propia trayectoria y comparo mi vida de antes con la de ahora.

Siempre que los miembros de mi equipo se desaniman, los escucho y les cuento mi propia historia; les hago darse cuenta de que no pasa nada por sentirse bajos de ánimo, siempre y cuando recuerden que se trata de algo temporal y que ya se les pasará. Les pido que piensen una vez más en sus objetivos y que sigan avanzando poco a poco. ¿Cómo puede uno ayudar a otras personas a atravesar los tiempos difíciles, si uno mismo no los ha vivido?

Todos los días hablo con gente nueva, les enseño lo orgullosa que estoy de hacer lo que hago y les cuento cómo era antes. Con regularidad, tengo conversaciones, reuniones en persona, charlas motivadoras... Duplicamos nuestros esfuerzos; la gente no hace lo que uno le dice, sino lo que le ve hacer, así que tengo que ser un modelo a seguir y demostrar a mi equipo la mejor versión de mí misma para que lleguemos a ser el equipo que deseo.

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