Berit Viken Engan

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Berit Viken Engan

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Cuando descubrí Nu Skin o, más bien, cuando Nu Skin me descubrió a mí, acababa de mudarme otra vez a Noruega después de vivir un año en Australia. Me tomé ese año sabático justo al terminar el instituto, ya que en aquel momento no sabía qué hacer con mi vida. Ese año de trabajo y viajes me permitió saborear de verdad la libertad. Me educaron con una buena disciplina de trabajo, pero la idea de trabajar en una oficina de lunes a viernes y tener un jefe durante los 40 años siguientes me resultaba muy frustrante. Quería tener la oportunidad de elegir, de decidir por mí misma, de ser libre, viajar, pasar tiempo con mi familia y mis seres queridos. Estaba convencida de que tenía que haber una alternativa.


La mayoría de la gente que me rodeaba me decía que dejase de soñar, que eso era imposible y que debería buscar un trabajo “de verdad” o ponerme a estudiar. Entonces apareció Nu Skin. Al principio no entendía nada del negocio, pero cuando vi el plan de compensación, lo primero que pensé fue: “Nadie me ha ofrecido nunca un trato así: tiempo, dinero y la oportunidad de ayudar a otras personas a triunfar”. Al principio tenía mis dudas, pero tuve un buen presentimiento y algo me dijo que esa podría ser la solución que estaba buscando, así que, a pesar de que no sabía qué hacer en este negocio ni cómo conseguir que las cosas salieran bien, me lancé, soñando con poder dejar mi trabajo, ganarme la vida con mi propio negocio y librarme de la rutina de lunes a viernes.

Por supuesto, no todo ha sido un camino de rosas. Era muy joven cuando empecé y prácticamente no tenía experiencia en dirigir un negocio. Pero tenía un sueño. Comencé con una actitud positiva y, como siempre he sido muy terca, me prometí a mí misma una cosa: puesto que había tomado la decisión de empezar, también decidí no rendirme, pasase lo que pasase. Lo puse por escrito y no he dejado de recordármelo en ningún momento.

Es más, entré en este negocio con deseos de aprender. Al empezar me dijeron que si me importaba el éxito, tenía que elaborar una lista de objetivos, mi “panel de sueños”, y acudir a todos los eventos y reuniones. Eso es algo que he hecho desde el primer día, incluso antes de darme cuenta de por qué era tan importante.

Al principio me propuse convertirme en Ruby Executive. Estaba muy entusiasmada y segura de que lo conseguiría rápido, así que no tardé en dejar el trabajo que tenía en aquel momento. Pero, como suele pasar, las cosas no salieron como yo las había planeado y tuve que volver. Poco tiempo después, volví a notar que mi organización crecía y, como de verdad creí que esta vez lo conseguiría, dejé el trabajo de nuevo. Me desanimé cuando la historia volvió a repetirse y me vi obligada a buscar otro trabajo.

Después de aquello, me tomé un tiempo para reflexionar sobre lo que estaba haciendo mal. El problema nunca estuvo en el negocio en sí, ni en los productos, ni en el equipo... Estaba en mí. No estaba lista, no tenía la actitud ni el compromiso que ahora sé que hacen falta para triunfar en este negocio. Estaba sobre todo centrada en mí misma: mi éxito, mis ventas, mis socios, yo, yo, yo. No funcionó. Este negocio va de centrarse en los demás.

En el 2014 dejé el último trabajo que he tenido hasta hoy, aparte de Nu Skin. Me mudé otra vez de Noruega a Australia, ya que ese siempre había sido mi principal objetivo desde que empecé. Y ahí estaba yo, lo estaba haciendo, y tenía que conseguir que funcionase o volver a Noruega una vez más y buscar otro trabajo. Y en lo más hondo de mí sabía que esta vez eso no era una opción. Esta vez iba a lograrlo. Sin prisa, pero sin pausa, las cosas empezaron a funcionar. Después de un sinfín de noes y de comentarios negativos de personas que no creían en mí ni en el negocio, por fin pude hacer realidad lo que me había propuesto. Al final, lo que de verdad cambió las cosas fue encontrar mis propios métodos de trabajo a través de las redes sociales. Ahora mismo, seis años y medio después de ser nombrada Executive, me han nombrado Blue Diamond/Executive Brand Director. Estoy enormemente agradecida y muy contenta por no haberme rendido en los momentos en los que lograrlo me parecía imposible e inalcanzable. Si tuviera que hacerlo todo de nuevo, lo haría, porque cada hora de trabajo ha valido la pena.

Empecé a ver resultados de verdad en mi negocio cuando dejé de centrarme en mí misma. La cosa no va de mí, ni de ti, sino de la gente con la que hablamos y de sus necesidades, tanto clientes como socios. Va de poner a los otros por delante de ti, facilitando y liderando el camino con tus propias acciones, para que los demás puedan aprender e imitarte. Así es cómo logramos ayudar a otras personas a triunfar. Liderar con tu propio ejemplo. Va de trabajar en equipo, de apoyarnos unos a otros, de darnos ánimos y de creer en nosotros mismos y en los miembros de nuestro equipo. Va de no rendirse nunca, de seguir adelante en los momentos duros, ¡porque los habrá! Ahí es cuando la gente suele rendirse, por desgracia. No seas el que mira cómo los demás alcanzan sus metas y se olvida de las suyas; sigue adelante, te lo debes a ti mismo, porque después de esos momentos es cuando sucede la magia. No decaigas. Estate dispuesto a salir de tu zona de confort, todos los días. ¡Y no te olvides de divertirte! ¡No renuncies nunca a tus sueños!

Cuando empecé me dieron un consejo importante: escribir qué tipo de persona era entonces y qué tipo de persona quería ser cuando tuviera realmente éxito. Eso me ha ayudado a conservar mis valores. Quiero seguir con los pies en la tierra, hacer que los demás se sientan bien, transmitir energía positiva y ser una fuerza para el bien; aprovechar, en esencia, la oportunidad que tengo ahora de ayudar a otros y devolver algo de lo que he recibido. Me encantan los valores de la empresa. Cada vez que oigo hablar a Sandie se me pone la piel de gallina; coinciden extraordinariamente con los míos. Estoy infinitamente orgullosa de pertenecer a una empresa con unos valores tan positivos, y de introducir a otras personas en ella. Estoy agradecida a nuestra comunidad y nuestro equipo. Es increíble la forma en que este negocio atrae a gente positiva, estimulante y con ambiciones. "Si lo que haces no lo haces con una intención positiva o si no te sale de dentro, no lo hagas". Esto me ha dado mucho más que libertad: me ha convertido en una persona mejor, que cuida de sí misma y de los demás, y ha traído a mi vida una nueva familia. Gracias, Nu Skin, por todo esto.

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