Lilli Vanhatalo

Lilli Vanhatalo

Lilli

Antes de unirme a Nu Skin, estudié psicología social y marketing en la Universidad de Helsinki. Además, trabajé a tiempo parcial como camarera en varios restaurantes y cafeterías. Me gustaban mucho (y todavía me gustan) los caballos y me encantaba entrenar con mi caballo y participar en competiciones de alto nivel de doma clásica y vaquera (¡una afición muy cara y que ocupa mucho tiempo!). Me había hecho a la idea de que no quería "un trabajo normal de 8 a 4", sino que en realidad me gustaría crear algo que fuera mío, pero no tenía ni idea de qué podría hacerme ganar suficiente dinero y dejarme suficiente tiempo libre. Una opción era trabajar con caballos, pero se trata de un trabajo muy duro y mal pagado.

 

Hasta donde me alcanza la memoria, ya cuando era pequeña tenía grandes sueños: soñaba con hacer algo extraordinario con mi vida. Mi mayor sueño era tener libertad. Como decía aquella cita tan aguda que leí en Facebook, para mí, el éxito es poder hacer lo que quieres, con quien quieres y donde quieres, y desde entonces, ese sueño de libertad —financiera y de tiempo— y, en última instancia, de independencia, ha sido mi fuerza motriz y mi mayor motivación. Para mí, tener libertad significa tener dinero para gastar y tiempo para estar con mi marido, mis amigos y los caballos; viajar alrededor del mundo y no tener que levantarme temprano por las mañanas (¡eso es importante!). Todavía no tengo hijos, pero cuando los tenga, quiero que mi marido y yo podamos quedarnos en casa para cuidarlos.

 

Conocí por primera vez los productos Nu Skin cuando mi patrocinadora, que es amiga de mi madre, me envió varios productos como regalo de bodas. A mi piel (seca y muy sensible) le sentaron bien, pero no quise ni oír hablar de empezar un negocio. Pensaba que no era posible ganar dinero "en serio" con esa clase de "pequeño" negocio, y ni siquiera podía imaginarme que aquello fuera un vehículo para conseguir mis sueños. Afortunadamente, mi patrocinadora creía en mí y siguió insistiendo y preguntándome si me quería unir al negocio. Finalmente, me prometió que me pagaría un vuelo desde Helsinki hasta Copenhague para conocer los productos, a la gente y al negocio. Accedí y volé hasta Copenhague, y fue entonces cuando vi el potencial que había en este negocio. Eso fue en diciembre del 2009. Llegué a Ejecutiva en febrero del 2010, y llevo desde marzo del 2011 trabajando a tiempo completo con Nu Skin.

 

El negocio de Nu Skin me ha convertido en una persona mejor.

 

Me enseña autocontrol, confianza, paciencia y habilidades sociales. El negocio solo puede crecer tan rápido como tú creces (y, como soy muy cabezota, al principio me resultó un poco difícil). Estoy muy agradecida a mi equipo, que está formado por personas estupendas y muy trabajadoras. Haría lo que fuera por ayudarle a hacer realidad sus sueños. También tengo que darle las gracias a mi línea ascendente y a mi marido, por lo mucho que me apoyan.

 

Para planificar cómo conseguir mis objetivos financieros, utilizo el Plan de Compensación de Ventas de Nu Skin, los Viajes del Éxito, las Bonificaciones para Ejecutivos y todas las campañas que van saliendo. Los planes financieros los hago según cuánto dinero necesito (objetivo a corto plazo) y cuánto dinero deseo (objetivo a largo plazo).

Cuando tienes una visión clara de tu destino, es mucho más fácil llegar allí. Por ejemplo, si te metes en un taxi y no sabes a dónde quieres ir o solo dices a dónde no quieres ir, es muy difícil para el taxista llevarte a tu destino. Lo mismo sucede con la mente inconsciente, que durante toda tu vida te diriges hacia algún lugar, pero solo puedes llegar a donde quieres si sabes cuáles son tus objetivos. Ponerlos por escrito te ayuda a concentrarte en ellos y a pensar realmente en lo que deseas.

Existen tres experiencias memorables que son las más importantes para mí (también son fantásticos los Viajes del Éxito de EMEA, etc., pero estos otros tres momentos que comento a continuación fueron significativos).

 

El primero es el momento en que vi mi visión de libertad y me di cuenta de que podía alcanzarla con Nu Skin. Por primera vez, asistí a una presentación comercial en Dinamarca, y no me enteré de nada en absoluto, pero al final de la presentación, mi upline me enseñó una imagen de una playa maravillosa y me dijo: "En cuanto hayas conseguido suficientes clientes y Distribuidores en tu equipo y les hayas ayudado a comenzar, serás libre de hacer cualquier cosa que desees". ¡Y ahí empezó todo!  Volví a casa y me puse a trabajar.

 

El siguiente gran momento sucedió cuando me di cuenta de que, después de todo el esfuerzo inicial, mis ingresos habían aumentado año tras año de forma lineal (y, más tarde, de forma exponencial); aunque me parecía frustrante y casi imposible, había avanzado de forma muy sistemática.

 

La tercera experiencia sucedió recientemente, cuando me califiqué como Blue Diamond y me pidieron que hablara en grandes eventos de formación, y vi que la gente quería escuchar mi historia. Me di cuenta de que por fin había llegado a donde quería estar, y de que ha llegado el momento de que todos mis deseos empiecen a hacerse realidad.

 

Ahora, por fin soy libre; todavía hay mucho trabajo que hacer, pero puedo elegir con quién trabajo, cuándo y dónde. Puedo trabajar con gente extraordinaria en lugares extraordinarios y puedo empezar a hacer realidad todo aquello con lo que soñé, y también puedo tener sueños nuevos, sin límite, porque con este negocio puedo conseguir casi cualquier cosa con la que pueda soñar.

 

 

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